Proceso de hermanamiento y cooperación con el Distrito de Suchitoto
Desde el mes de Marzo junto con la Embajadora de El Salvador en Uruguaya Astrid Moreno y la Embajadora de Uruguay en El Salvador Alejandra Costa se viene trabajando en un proceso de hermanamiento y cooperación con el Distrito de Suchitoto, Municipalidad de Cuscatlan Norte.
Suchitoto, en El Salvador, fue declarado Conjunto Histórico de Interés Cultural en 1997.
La ciudad es reconocida por su arquitectura colonial, calles empedradas, iglesias y patrimonio cultural, y es uno de los principales destinos de turismo cultural del país.
La invitación a la Dirección de Cooperación y el acompañamiento de la Embajada y el Consulado Uruguayo en El Salvador, generó reuniones de trabajo en el Distrito que desencadeno con la firma de un Acta de Intención con la anuencia del Alcalde de Cuscatlán Norte Carlos Snachéz, entre la Jefa del Distrito Lic. Marlene Arely Mejia de Salinas y el Director de Cooperación de la Intendencia de Colonia Lic. Alfredo Martínez. Acta que refleja una Hoja de Ruta para llegar a un Hermanamiento, dejando si comprometida la promoción Patrimonial, Cultural y Turística de Colonia en El Salvador.
Participaron del evento como Testigos de Honor el Ex Embajador de El Salvador en Uruguay Max Figueroa y el Jefe de la Sección Consular de Uruguay en El Salvador José Martínez.
La firma del Acta se dió en el Marco del Lanzamiento del Tradicional Festival del Añil, que se festeja a fines de septiembre de cada año. La relación entre el Festival del Añil y el patrimonio de Suchitoto es muy fuerte, porque el festival no es solamente una actividad turística: funciona como una forma de poner en valor el patrimonio cultural inmaterial y la identidad histórica de la ciudad. Por eso, el patrimonio de Suchitoto no se limita a sus edificios coloniales y calles empedradas.
También comprende las tradiciones, conocimientos, oficios y expresiones culturales que mantienen viva la identidad del lugar. El añil forma parte de la memoria económica de Suchitoto. El añil —el denominado “oro azul”— tuvo una enorme importancia económica en El Salvador durante la época colonial. El país llegó a ser el principal productor centroamericano de este tinte natural.





